¿El fallo ovárico depende de la edad?

28 de septiembre de 2021
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Mª Victoria Herranz Izquierdo

Con el paso del tiempo, disminuye tanto el número como la calidad de los óvulos y, por tanto, la fertilidad en la mujer.

La fertilidad femenina está muy relacionada con la edad. En las mujeres, el inicio de la vida reproductiva viene marcada por la menstruación, que indica que los períodos ovulatorios han comenzado. Pero, a medida que la edad avanza, el potencial reproductivo de la mujer irá bajando, al reducirse tanto la reserva ovocitaria como la calidad de los ovocitos.

Relación entre la edad y la fertilidad

Al nacer, una mujer tiene aproximadamente un millón de folículos. En la pubertad éstos habrán disminuido a 300000. Durante la etapa reproductiva de la mujer, ésta tiene periodos menstruales.

Con cada regla se inicia un nuevo ciclo seleccionándose un número de folículos, de los que solo uno alcanzará la madurez adecuada para la ovulación. Si no se produce la fecundación de ese óvulo y por tanto el embarazo, se perderá tanto ese óvulo como el resto de folículos seleccionados en ese ciclo por un proceso que se llama atresia.

Esta atresia es un proceso degenerativo que tendrá lugar en cada ciclo, independientemente de que la mujer use anticonceptivos, se quede embarazada o realice tratamientos de fertilidad. Existen otras situaciones que pueden suponer un descenso de la reserva ovárica y que ésta sea menor a la esperada para la edad, como puede ser el antecedente de una cirugía ovárica previa, una causa genética, antecedentes familiares de fracaso ovárico prematuro, entre otros.

¿Qué es el envejecimiento ovárico?

La calidad de los óvulos también disminuye con la edad. El envejecimiento del ovario es uno de los problemas que más afectan a la reproducción debido al aumento de la edad de las mujeres cuando se plantean ser madres. Este envejecimiento ovárico refleja la pérdida de ovocitos de la mujer con la edad y la disminución de la calidad de los mismos

La mejor edad para la fertilidad de la mujer y para la reproducción es en la década de los 20 años. A partir de los 30 años, la calidad de los ovocitos irá disminuyendo lentamente, haciéndose más notable a partir de los 35 años. En este empeoramiento de la calidad ovocitaria se incluye el empeoramiento de la carga genética que aporta el óvulo al embrión.

Un óvulo normal tiene 23 cromosomas que al juntarse con el espermatozoide, que aporta los otros 23, resultará en un embrión de 46 cromosomas. A medida que la edad de la mujer avanza, la probabilidad de que los óvulos porten algún cromosoma de más o de menos también aumenta. Si estos óvulos se fecundan, generarán embriones con carga genética alterada (excesos o defectos en algún cromosoma).

Estos embriones habitualmente no logran embarazo o, si lo consiguen, suelen finalizar en abortos espontáneos. Existen casos de gestaciones evolutivas, como son los casos de embriones con Síndrome de Down o Síndrome de Turner, en los que existe una trisomía del cromosoma 21 y una monosomía del cromosoma X respectivamente.

Por tanto, este empeoramiento de la calidad de los óvulos asociado a la edad materna explica por qué a medida que pasan los años la gestación puede costar más, o aumenta lo posibilidad de que suceda un aborto espontáneo.

Reserva ovárica y la edad de la mujer

Existen pruebas para valorar la reserva ovárica de la mujer: nivel de hormona antimülleriana, que se obtiene a través de un simple análisis de sangre, y recuento de folículos antrales. Sin embargo, los datos que nos ofrecen estas pruebas no predicen la probabilidad de quedar embarazada. No existen pruebas para valorar la calidad ovocitaria, aunque el dato más predictivo es la edad de la mujer cuando desea quedar embarazada.

La fertilidad disminuye naturalmente a medida que las mujeres envejecen, aunque el momento en el que comienza dicha disminución y la velocidad a la que avanza es muy variable de unas mujeres a otras. Por ello, la primera recomendación como especialistas en medicina reproductiva para prevenir las consecuencias de una baja reserva ovárica es no retrasar la maternidad.

Si tienes más de 35 años o llevas 6 meses o más buscando un embarazo sin conseguirlo, deberías consultar a un especialista en fertilidad que se encargue de conocer tu caso y encontrar el tratamiento de reproducción idóneo para que cumplas tu sueño.

Por su parte, si ser madre no está ahora mismo entre tus planes y piensas que pueden pasar demasiados años hasta que llegue ese día, la ciencia permite puedas preservar tus óvulos jóvenes en perfectas condiciones hasta el momento en que decidas ser madre gracias a la vitrificación de ovocitos.

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