Hijos sanos a pesar del VIH

1 de diciembre de 2016
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Mercedes González Martínez

En los últimos años, gracias a los avances científicos, el VIH ha pasado a ser una enfermedad crónica y controlable, lo que hace que los pacientes puedan llevar una buena calidad de vida, y con ello llegue el deseo de ser padres

El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) es una enfermedad causada por el virus VIH. Este virus daña el sistema inmunitario destruyendo los glóbulos blancos, por lo que nos hace más susceptibles de padecer infecciones graves y algunos tipos de cáncer.

Aunque gracias a la investigación y a la mejora de los tratamientos, en unos años el VIH ha pasado a ser una enfermedad crónica y controlable; hoy en día se siguen produciendo contagios a través de las relaciones sexuales, la sangre y, en ocasiones, de la madre al hijo durante el embarazo, el parto y la lactancia materna.

Este virus se encuentra en los fluidos corporales como partículas libres o dentro de las células inmunes infectadas y, a pesar de que puede afectar por igual a hombres y mujeres, en el último año, de los 3. 428 nuevos casos de contagio en España el 85’9% eran hombres. Además, la mayoría de los casos diagnosticados se encuentran entre los 30 y los 39 años, un dato a tener en cuenta sabiendo que la edad media de maternidad en España es de 31,2.

Por tanto, si una pareja quiere tener un hijo y uno de los miembros es seropositivo para el VIH, no puede hacerlo de modo natural, ya que el riesgo de contagio a su pareja o al futuro bebé es muy alto si mantienen relaciones sexuales sin protección (preservativo), por lo que deberán recurrir a las técnicas de reproducción asistida para poder ser padres.

Espermatozoides Si el seropositivo es el hombre, es posible eliminar del semen los componentes celulares no espermáticos y la totalidad del plasma seminal mediante un lavado especial -más exhaustivo que para el resto de muestras no infecciosas- dejando sólo los espermatozoides que están libres del virus.

Posteriormente, esta muestra lavada se divide en dos fracciones: en una de ellas realizamos pruebas moleculares diagnósticas de alto índice de fiabilidad, que descartan la presencia del virus en la muestra tratada; mientras que la otra fracción se criopreserva para su posterior uso en el tratamiento de reproducción asistida, si se comprueba que la muestra no presenta partículas de virus.

Podremos aplicar la técnica de reproducción asistida que más se ajuste a las características de los pacientes y, sobre todo, a las del semen lavado, evitando infectar  a la mujer y a la descendencia.

Cuando la mujer es la portadora, y ya que los óvulos también están libres del virus,  se podría realizar una inseminación artificial o un ciclo de fecundación in vitro con el eyaculado de la pareja y, una vez esté embarazada, usar antirretrovirales. El parto debe ser por cesárea y no está recomendada la lactancia materna. Todo esto reduce al 2% la posibilidad de contagio al bebé.

Por tanto, gracias a los avances científicos y las nuevas técnicas de Reproducción Asistida, tener hijos sanos es una realidad para padres con VIH.

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