Descubrir que se tiene un solo ovario puede generar muchas dudas y cierta preocupación, sobre todo cuando el deseo de ser madre está presente. Sin embargo, esta es una situación más común de lo que parece y, afortunadamente, la mayoría de las mujeres con un solo ovario conservan su capacidad para lograr un embarazo gracias a la medicina reproductiva.
¿Qué significa tener un solo ovario?
Tener solo un ovario se trata de una condición muy frecuente. Muchas mujeres llegan a esta situación tras una cirugía denominada ooforectomía unilateral, que consiste en la extirpación de uno de los ovarios. Las causas pueden ser diversas — como quistes, endometriosis o torsión ovárica —, y el hecho de conservar el otro ovario suele ser suficiente para mantener la función hormonal y la capacidad reproductiva. Se estima que entre un 5% y un 17% de las mujeres que acuden a clínicas de fertilidad tienen un solo ovario, por lo que no se trata de una situación excepcional. En la práctica, los especialistas en reproducción estamos muy familiarizados con este escenario y adaptamos los tratamientos de fertilidad para optimizar los resultados en cada caso.

Causas más frecuentes de la pérdida de un ovario
Las causas más habituales por las que puede ser necesario extirpar un ovario incluyen:
- Quistes o tumores ováricos. La mayoría benignos, aunque en ocasiones con sospecha de malignidad.
- Endometriosis con formación de endometriomas.
- Torsión ovárica.
- Infecciones pélvicas severas.
- Abscesos tubo-ováricos.
- Embarazos ectópicos.
- Adherencias pélvicas complejas.
Conocer la causa es fundamental, ya que no es lo mismo perder un ovario por un quiste benigno que por una endometriosis avanzada. La patología de origen puede influir en la reserva ovárica y en la estrategia terapéutica que diseñará tu especialista.
¿Cómo afecta a la reserva ovárica y la fertilidad?
La reserva ovárica representa la cantidad y calidad de los óvulos que aún permanecen en los ovarios. Aunque teóricamente la pérdida de un ovario podría reducir esta reserva a la mitad, el cuerpo tiene una extraordinaria capacidad de adaptación. El ovario que permanece suele compensar parte de esta pérdida mediante un fenómeno conocido como reclutamiento folicular compensatorio: trabaja más y produce más folículos por ciclo de lo habitual. De hecho, algunos estudios han observado que este ovario puede mostrar un número medio de folículos antrales superior al esperado, lo que confirma esa respuesta adaptativa.
Los estudios más amplios y recientes muestran que, aunque existe compensación, no siempre es completa. En tratamientos de Fecundación in Vitro (FIV), las mujeres con un solo ovario pueden presentar tasas de embarazo y de recién nacido vivo algo menores que aquellas con ambos ovarios. Esto no significa que no puedan conseguir un embarazo, sino que puede ser necesario un ajuste más personalizado del tratamiento para maximizar las probabilidades de éxito.
Un dato muy interesante que destacan dichas investigaciones es que la ligera reducción en las tasas de embarazo o de recién nacido vivo en mujeres con un solo ovario no parece deberse a una peor calidad de los óvulos, sino simplemente a que se recupera un número menor de ellos durante la estimulación. Cuando los investigadores ajustaron los resultados teniendo en cuenta el número de óvulos obtenidos, las diferencias entre mujeres con un solo ovario y aquellas con ambos prácticamente desaparecieron. Esto sugiere que el ovario único conserva una buena capacidad funcional y calidad ovocitaria. Pero, al disponer de menos folículos, las probabilidades globales por ciclo pueden ser algo menores.
En otras palabras: el desafío no está tanto en la calidad, sino en la cantidad de oportunidades disponibles en cada tratamiento. Por eso, el enfoque más eficaz es optimizar la estimulación del ovario restante, personalizando el protocolo para aprovechar al máximo su potencial.
Opciones de embarazo con un solo ovario
La buena noticia es que tener un solo ovario no impide ser madre. De hecho, muchas mujeres logran el embarazo de forma espontánea, sin necesidad de recurrir a tratamientos. Sin embargo, si tras un tiempo de búsqueda no se consigue la gestación, es cuando se recomienda valorar tratamientos de reproducción asistida (TRA) para optimizar las probabilidades de éxito.
Tratamientos de reproducción asistida recomendados
La Fecundación in Vitro (FIV) es la técnica más utilizada y la que cuenta con mayor evidencia científica en mujeres con un solo ovario. Permite optimizar cada etapa del proceso: estimulación, recuperación de óvulos, fecundación en laboratorio y transferencia embrionaria. Las pacientes con un solo ovario pueden requerir dosis algo mayores de medicación hormonal para estimular el crecimiento de los folículos, y es habitual recuperar un número menor de óvulos, aunque esto no implica peor calidad. También se ha observado que el ovario derecho responde, en promedio, de forma más vigorosa que el izquierdo, algo que el especialista tiene en cuenta al planificar el tratamiento.
En nuestra práctica, diseñamos protocolos individualizados que se adaptan a las características del ovario único y a la historia clínica de cada paciente. El objetivo es aprovechar al máximo el potencial del ovario restante, utilizando la ciencia y la experiencia clínica para ofrecer las mejores posibilidades de éxito.

Si se contempla una cirugía que pueda disminuir la reserva ovárica, se recomienda enfáticamente valorar la preservación de la fertilidad mediante criopreservación de ovocitos o embriones. En mujeres mayores de 35 años que desean gestar, puede ser recomendable plantear una FIV antes de la cirugía.
En los tratamientos de reproducción asistida, se aconseja ajustar los protocolos de estimulación ovárica a la menor sensibilidad hormonal que puede observarse en mujeres con un solo ovario. El objetivo es garantizar un número adecuado de ovocitos recuperados y maximizar las oportunidades de éxito en cada ciclo.