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La salud hormonal de mujeres y hombres condiciona la capacidad de lograr embarazo

3 de marzo de 2026
  • Las hormonas son esenciales para procesos como la maduración de los óvulos y la calidad del semen, por lo que cualquier alteración puede afectar la fertilidad
  • El estrés crónico, el descanso deficiente, la alimentación y el peso corporal impactan directamente en las hormonas reproductivas. El cortisol elevado, por ejemplo, puede interferir en la ovulación y dificultar la implantación embrionaria3
  • Una evaluación hormonal precoz y un abordaje individualizado pueden marcar la diferencia en los tratamientos de reproducción asistida y en la preservación de la fertilidad

 Cada vez más personas se preguntan qué papel juegan las hormonas cuando el embarazo no llega. Y la respuesta es contundente. La fertilidad no depende solo de la edad o de “tener suerte”, porque detrás de cada ciclo menstrual, de cada ovulación y de cada proceso de implantación hay un sistema hormonal que lo coordina todo. Cuando ese sistema falla, concebir se complica.

Una de cada 6 personas en el mundo experimenta problemas de infertilidad a lo largo de su vida, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)1. Tanto en mujeres como en hombres, la posibilidad de concebir depende en gran medida de un delicado equilibrio hormonal que regula procesos esenciales como la ovulación, la producción de espermatozoides y la implantación embrionaria2.

La endocrinología reproductiva, la especialidad médica que estudia cómo las hormonas regulan la función reproductiva de mujeres y hombres, y qué ocurre cuando se desequilibran, se ha convertido en pieza clave para prevenir, diagnosticar y tratar alteraciones hormonales que pueden dificultar el embarazo.

Las hormonas que deciden casi todo

La FSH (foliculoestimulante) y la LH (luteinizante) actúan como directoras de orquesta del ciclo reproductivo y coordinan los ovarios y los testículos para que se produzcan los óvulos y los espermatozoides, respectivamente.

Por su parte, los estrógenos, la progesterona y la testosterona preparan el cuerpo para la fecundación y el desarrollo del embarazo. Tal y como explica la Dra. Andrea Cordero, especialista en Endocrinología y Nutrición de la clínica de reproducción asistida Ginemed Sevilla, “cuando este delicado equilibrio hormonal se mantiene, la fertilidad se conserva; sin embargo, cualquier alteración puede traducirse en dificultades para lograr el embarazo”.

Algunas de las alteraciones hormonales más habituales en consulta están relacionadas con problemas de ovulación, especialmente en mujeres con síndrome de ovario poliquístico4, una condición muy frecuente en edad reproductiva. También son frecuentes los trastornos tiroideos 5, así como las alteraciones hormonales, entre ellas la hiperprolactinemia. Del mismo modo, pueden presentarse patologías como la endometriosis, así como variaciones en los niveles de la hormona antimülleriana, marcador fundamental de la reserva ovárica. Asimismo, puede observarse una disminución precoz de dicha reserva, lo que repercute directamente en la fertilidad.

A estas se suma el cortisol, conocido como la hormona del estrés, que cuando se mantiene elevado de forma crónica puede interferir en el eje hormonal reproductivo, alterando la ovulación, afectando a la calidad seminal y dificultando los procesos de implantación embrionaria. En los hombres, los desequilibrios hormonales pueden afectar a la producción y a la calidad del esperma, reduciendo las probabilidades de embarazo6.

Lo que haces cada día afecta más de lo que crees a tu fertilidad

Lo que comemos, cuánto dormimos, si hacemos ejercicio o si vivimos instaladas en el estrés tiene un impacto directo sobre las hormonas reproductivas, mucho mayor del que solemos imaginar3. “Una dieta poco saludable, el sedentarismo o el estrés mantenido en el tiempo pueden alterar las hormonas y afectar tanto a la calidad de los óvulos como a la de los espermatozoides7,8,9. Por el contrario, una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, proteínas de calidad y grasas saludables, junto con un descanso reparador y actividad física regular, contribuye a proteger la salud reproductiva y a mantener las hormonas en equilibrio.

Además, la evidencia científica señala que estos hábitos no solo influyen en la capacidad de concebir de forma natural, sino también en la respuesta a los tratamientos de fertilidad. Un buen estado metabólico y hormonal puede mejorar la ovulación, la calidad seminal y la receptividad del endometrio, aumentando las probabilidades de éxito reproductivo10. Por ello, los especialistas insisten en que abordar la fertilidad de forma integral, haciendo del cuidado cotidiano parte del proceso desde las etapas más tempranas, puede marcar una diferencia real.

La edad importa: lo que cambia a partir de los 35

A partir de los 35 años la biología empieza a cambiar de marcha. Se acelera el descenso de la reserva ovárica, disminuye progresivamente la hormona antimülleriana y aumenta la FSH de forma compensatoria. Estos cambios no solo indican una menor respuesta ovárica sino también una reducción en la calidad ovocitaria, con mayor riesgo de alteraciones cromosómicas en los ovocitos. El ciclo menstrual también se ve afectado, con fases foliculares más cortas y una mayor frecuencia de ciclos sin ovulación.

En el varón, aunque la fertilidad se mantiene durante más años, el envejecimiento reproductivo también tiene su huella, con un descenso gradual de la testosterona, cambios en la espermatogénesis y mayor riesgo de daño en el ADN espermático. Por eso la evaluación hormonal no es solo una cuestión femenina.

La endocrinología reproductiva tiene hoy un papel central en los tratamientos de reproducción asistida, y el control hormonal individualizado permite adaptar los protocolos, mejorar las tasas de éxito y reducir riesgos. “Cada paciente es diferente y necesita un enfoque personalizado. Ajustar los tratamientos en función del perfil hormonal y metabólico permite optimizar los resultados y aumentar las probabilidades de embarazo”, señala la Dra. Cordero.

En este sentido, los expertos insisten en que no hay que esperar a que el embarazo no llegue para evaluar la salud hormonal. Cuidar las hormonas desde edades tempranas, mantener hábitos de vida saludables y realizar una evaluación médica cuando existe deseo reproductivo o cuando se quiere preservar la fertilidad puede suponer una diferencia significativa. “La prevención es clave en salud reproductiva. Pequeños cambios en el estilo de vida y una evaluación hormonal precoz pueden ayudar a preservar la fertilidad y facilitar un embarazo saludable”, concluye la especialista.

 

 

Referencias:

  1. (s. f.). 5.4 Hormonal Control of Human Reproduction. In Human Biology. OpenStax, Rice University
  2. Sharma, R., Biedenharn, K. R., Fedor, J. M., & Agarwal, A. (2013). Lifestyle factors and reproductive health: taking control of your fertility. Reproductive Biology and Endocrinology, 11(66)
  3. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/infertility
  4. World Health Organization. (2023). Polycystic ovary syndrome (PCOS)
  5. Krassas, G. E., Poppe, K., & Glinoer, D. (2010). Thyroid function and human reproductive health. Endocrine Reviews, 31(5), 702–755
  6. Richter, M. (2023). How hormonal imbalances can impact male fertility. DarwynHealth. Retrieved from
  7. Gaskins, A. J., & Chavarro, J. E. (2018). Diet and fertility: A review. American Journal of Obstetrics and Gynecology, 218(4), 379–389
  8. World Health Organization. (2020). Guidelines on physical activity and sedentary behaviour. World Health Organization
  9. Ruder, E. H., Hartman, T. J., Blumberg, J., & Goldman, M. B. (2009). Oxidative stress and antioxidants: Exposure and impact on female fertility. Human Reproduction Update, 15(4), 367–381
  10. Practice Committee of the American Society for Reproductive Medicine. (2021). Obesity and reproduction: A committee opinion. Fertility and Sterility, 116(5), 1266–1285. https://doi.org/10.1016/j.fertnstert.2021.08.018

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