Entender la fertilidad va mucho más allá de las cifras. A menudo nos centramos en cuántos óvulos quedan, pero la verdadera clave del éxito reproductivo reside en la calidad de los mismos. La calidad ovocitaria define la capacidad de un óvulo para madurar, ser fecundado y dar lugar a un embrión sano. Y, aunque la reserva ovárica y la calidad son conceptos distintos, ambos están profundamente influenciados por factores como la edad biológica y el entorno celular.
¿Qué se entiende por “óvulos de buena calidad”?
La calidad ovocitaria describe la capacidad de un óvulo para madurar adecuadamente, ser fecundado y generar un embrión cromosómicamente normal. Como han demostrado numerosos estudios sobre biología reproductiva, se trata de un concepto distinto al de cantidad ovocitaria, dado que una mujer puede tener pocos óvulos, pero de excelente calidad — especialmente en edades tempranas —.
Diferencia entre calidad y cantidad ovocitaria
La cantidad ovocitaria — también llamada reserva ovárica — refleja cuántos folículos quedan. Por su parte, la calidad ovocitaria se relaciona más con la integridad genética, la función mitocondrial y la correcta división meiótica, aspectos descritos ampliamente en investigaciones sobre envejecimiento ovárico.

Pruebas para evaluar la reserva y calidad ovárica
Las herramientas más utilizadas son la AMH, el recuento de folículos antrales por ecografía, la FSH basal y, sobre todo, la edad biológica. La evidencia científica indica que ninguna prueba evalúa la calidad de manera directa, pero todas ayudan a estimar el potencial reproductivo.
AMH, ecografía antral, FSH, edad biológica
La calidad y cantidad de los óvulos no puede medirse de forma certera con una única prueba. En su lugar, se evalúa mediante un conjunto de marcadores de reserva ovárica y factores biológicos que permiten estimar el potencial reproductivo de una mujer. Estos son los más utilizados:
- Hormona antimülleriana (AMH). Es uno de los marcadores más fiables de reserva ovárica. Se produce en los folículos pequeños del ovario y su nivel en sangre refleja, de forma indirecta, cuántos folículos quedan disponibles. Puede medirse en cualquier momento del ciclo. Los valores más altos suelen indicar mayor reserva, mientras que los valores bajos sugieren una disminución. No revela información directa sobre la calidad del óvulo, pero sí sobre el “número” potencial.
- Eecografía antral. Se realiza una ecografía transvaginal al inicio del ciclo menstrual para contar los folículos pequeños visibles en ambos ovarios — denominados folículos antrales —. Es una prueba clave para valorar la reserva ovárica real y la posible respuesta a tratamientos de estimulación. Un mayor número de folículos antrales suele asociarse a mejores perspectivas reproductivas.
- FSH (Hormona Foliculoestimulante). Se mide en sangre, normalmente en los primeros días del ciclo. Cuando la reserva ovárica disminuye, la hipófisis produce más FSH para intentar estimular los ovarios — por lo que valores elevados pueden indicar reserva ovárica reducida —. Hay que tener en cuenta que se trata de una hormona variable entre ciclos y que es menos precisa que la AMH.
- Edad biológica ovárica. Aunque la edad cronológica sigue siendo el principal factor que condiciona la calidad ovocitaria, no siempre coincide con la edad biológica del ovario. Algunas mujeres jóvenes pueden presentar una reserva baja y, al contrario, mujeres de más edad pueden mantener una función ovárica relativamente conservada. La combinación de AMH, ecografía antral y FSH permite estimar esta edad biológica y personalizar el pronóstico reproductivo.
Estas pruebas no proporcionan datos exactos sobre la calidad genética de los óvulos, pero sí ofrecen una visión global del estado reproductivo, ayudan a anticipar la respuesta a tratamientos de fertilidad y facilitan la toma de decisiones clínicas de forma individualizada.
Factores que afectan la calidad ovocitaria
La calidad ovocitaria está determinada por múltiples factores biológicos y ambientales que influyen en la capacidad del óvulo para ser fecundado y dar lugar a un embrión viable. Entre los más relevantes destacan la edad, el estrés oxidativo y los hábitos de vida, todos ellos estrechamente interrelacionados.

Edad, estrés oxidativo, hábitos de vida
Las investigaciones clínicas señalan que los factores más determinantes y que más repercuten en calidad ovocitaria son la edad, el estrés oxidativo, los hábitos de vida:
- Edad. Sin duda, el factor más influyente. A medida que aumenta la edad de la mujer — especialmente a partir de los 35 años —, se produce una disminución progresiva tanto del número como de la calidad de los óvulos. Esto se debe principalmente a un mayor riesgo de alteraciones cromosómicas, fallos en la división celular y deterioro de las estructuras internas del ovocito. Por este motivo, la edad está directamente relacionada con una menor tasa de embarazo y un mayor riesgo de aborto.
- Estrés oxidativo. El estrés oxidativo se produce cuando existe un desequilibrio entre la producción de radicales libres y la capacidad antioxidante del organismo. En el ovario, este fenómeno puede dañar el ADN del ovocito, las mitocondrias y otras estructuras celulares clave para su desarrollo. El envejecimiento ovárico, la inflamación crónica, ciertas enfermedades y la exposición a tóxicos ambientales pueden aumentar este daño oxidativo, contribuyendo al deterioro de la calidad ovocitaria.
- Hábitos de vida. El estilo de vida tiene un impacto directo sobre la salud reproductiva. El tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, una dieta pobre en nutrientes, el sedentarismo, la obesidad o el bajo peso corporal se asocian con una peor calidad ovocitaria y una menor respuesta ovárica. Por el contrario, una alimentación equilibrada rica en antioxidantes, la práctica regular de ejercicio moderado, un descanso adecuado y la reducción del estrés pueden ayudar a preservar la función ovárica.
Aunque no podemos modificar nuestra edad, sí que podemos adoptar hábitos de vida saludables y minimizar las fuentes de estrés oxidativo puede contribuir a proteger la calidad de los óvulos y mejorar el pronóstico reproductivo, tanto en ciclos naturales como en tratamientos de reproducción asistida.
¿Es posible mejorar la calidad de los óvulos?
No se puede revertir el envejecimiento ovárico, pero sí mejorar hábitos y mejorar la calidad de los óvulos. Por ejemplo, a través de una alimentación rica en antioxidantes, la práctica regular de ejercicio, un buen manejo del estrés y evitando la exposición a tóxicos, es posible optimizar el entorno celular y favorecer un mejor desempeño ovocitario.