“¿Hay algo que pueda hacer para aumentar mi fertilidad de forma natural?”. Es una de las preguntas que más escucho en consulta. Y la respuesta, como ocurre casi siempre en medicina, no es simple. Sí, hay aspectos que pueden optimizarse y que influyen en la salud reproductiva. Pero también es importante entender que no todos los factores tienen el mismo peso.
Factores que influyen en la fertilidad femenina
Cuando hablamos de fertilidad femenina, el elemento que realmente condiciona el pronóstico es la edad. Los óvulos no se regeneran; nacemos con un número determinado y, con el paso de los años, no solo disminuyen en cantidad, también cambian en calidad. A partir de los 35 años empieza a observarse un descenso progresivo en la probabilidad de embarazo, y a partir de los 40 esa disminución es mucho más evidente. Este proceso forma parte del envejecimiento natural del ovario y no depende de haber llevado una vida más o menos saludable. Es biología.
Entender esto no significa que el estilo de vida no importe. Significa, simplemente, poner cada factor en su lugar.
Alimentación y fertilidad: qué hábitos ayudan
La alimentación también forma parte de ese entorno. Una dieta equilibrada, rica en alimentos frescos, proteínas de calidad y grasas saludables, favorece un mejor funcionamiento metabólico y hormonal. Es una recomendación sensata para cualquier mujer que quiera quedarse embarazada, igual que lo es mantener ejercicio moderado y un descanso adecuado. Sin embargo, conviene ser claros: estos cambios mejoran la salud general, pero no “rejuvenecen” los óvulos ni compensan el efecto del paso del tiempo.

Estilo de vida y salud reproductiva
Hay situaciones en las que los hábitos sí pueden influir de forma clara. El peso corporal, por ejemplo, tiene impacto en la ovulación. Tanto el bajo peso como el exceso pueden alterar el equilibrio hormonal y dificultar que el ciclo sea regular. En mujeres con alteraciones ovulatorias, como ocurre en algunos casos de síndrome de ovario poliquístico, mejorar el estado metabólico puede favorecer que la ovulación se normalice y, con ello, aumentar las probabilidades de embarazo.
Estrés, ejercicio y descanso
Con el estrés ocurre algo parecido. El estrés extremo puede alterar el ciclo menstrual en circunstancias concretas, pero el estrés cotidiano no suele ser la causa principal de infertilidad en mujeres con ciclos regulares. Aun así, aprender a gestionarlo mejora la calidad de vida y el bienestar, algo que siempre suma en cualquier proceso reproductivo. Y es importante decirlo sin generar culpa: no quedarse embarazada no es consecuencia de “estar demasiado estresada”.
Qué métodos naturales tienen evidencia científica
En cuanto a los suplementos, el ácido fólico sí está indicado en todas las mujeres que buscan embarazo, por su papel en la prevención de defectos del tubo neural. Otros complementos, especialmente antioxidantes, cuentan con evidencia limitada. Pueden formar parte de un enfoque global de salud, pero no transforman por sí solos el pronóstico reproductivo.
Entonces, ¿sirven los métodos naturales? Sirven para optimizar el terreno, para asegurarnos de que no hay factores añadidos que dificulten la concepción y para favorecer ciclos más regulares cuando existe alguna alteración. Identificar correctamente la ventana fértil y mantener relaciones en el periodo ovulatorio sigue siendo una de las herramientas más eficaces cuando el resto de factores son normales. Pero cuando la dificultad está relacionada con la edad o con una disminución significativa del potencial ovárico, el impacto de estos cambios es necesariamente limitado.
Cuándo los métodos naturales no son suficientes
Por eso, tan importante como cuidarse es saber cuándo consultar. Si una mujer menor de 35 años lleva un año intentando embarazo sin conseguirlo, es recomendable realizar una valoración. A partir de los 35 años, conviene no esperar más de seis meses. Y por encima de los 40, lo prudente es no demorar el estudio. En fertilidad, el tiempo no es un detalle menor; puede cambiar el pronóstico y las opciones disponibles.

El mensaje, en el fondo, es sencillo y honesto. Cuidar el cuerpo siempre es positivo y forma parte de un enfoque responsable hacia la maternidad. Pero la fertilidad femenina tiene límites biológicos claros, y conocerlos permite tomar decisiones informadas, sin falsas expectativas y sin retrasos innecesarios.
Optimizar la salud es recomendable. Actuar a tiempo cuando hay dificultad puede ser decisivo.