¿Es lo mismo histeroscopia diagnóstica e histeroscopia quirúrgica?

5 de febrero de 2019
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Francisco Márquez Maraver

La histeroscopia es una técnica que nos ayuda a diagnosticar y tratar patologías del útero bajo visión directa. Con mínima invasión quirúrgica, permite una rápida recuperación con las mínimas molestias a la paciente y a su entorno.

¿Qué es la histeroscopia?

Es una técnica ginecológica que nos permite acceder al interior de la cavidad endometrial, es decir, al interior del útero o matriz, con visión ampliada a través de un histeroscopio, un instrumento dotado de una cámara de alta resolución. La finalidad es diagnosticar o tratar patologías que afectan a esa parte del aparato reproductor femenino.

Es una técnica análoga a la que usan los especialistas en aparato digestivo para acceder al esófago, estómago o intestinos delgado y grueso con endoscopios digestivos.

La histeroscopia puede ser:

  1. Diagnóstica:
  • Sospecha clínica o ecográfica de enfermedad endometrial o uterina: pólipos, miomas submucosos, malformaciones intrauterinas (tabiques), hiperplasias, endometritis, etc.
  • Estudio de sangrados uterinos anormales.
  • Estudio de causas de esterilidad.
  • Estudio de causas de abortos de repetición.
  1. Quirúrgica:
  • Extirpación de formaciones anormales: pólipos, miomas submucosos, istmoceles, tabiques, etc.
  • Realización de biopsias endometriales dirigidas o resecciones completas del endometrio patológico.
  • Extracción de cuerpos extraños, como dispositivo intrauterinos.
  • Implantación de dispositivos de control de natalidad.

¿Cuándo está indicada la histeroscopia?

Con esta técnica se diagnostican o tratan enfermedades o malformaciones que afectan a la cavidad interior del útero o matriz, llamada cavidad endometrial, sin necesidad de hacer incisiones quirúrgicas en la pared abdominal. El acceso a la dicha cavidad se hace a través de orificios naturales: vagina y orificio cervical uterino.

¿Cómo se realiza?

La mayoría de las histeroscopias son bien toleradas y, por lo tanto, pueden realizarse sin anestesia tanto para hacer diagnósticos como para pequeñas cirugías. Otras veces es necesario la anestesia, bien sea general, local sobre el cuello uterino o locorregional (raquídea o epidural).

A veces, es necesario administrar medicación previa, bien por vía oral o transvaginal, para reblandecer el cuello uterino y así hacer más fácil la entrada del histeroscopio a la cavidad endometrial. Eventualmente, también es necesario dilatar el orificio cervical con instrumentos quirúrgicos llamados dilatadores.

Histeroscopia 2

 

 

 

 

 

 

Para realizar la histeroscopia, nos valdremos de un histeroscopio, que es similar a un “tubo” largo y redondo, con un diámetro de 3 a 5 mm y que suele llevar dos canales: uno para la óptica y otro para el canal de trabajo por el que se introducen los instrumentos quirúrgicos.

Con la mujer en posición de exploración ginecológica, se expone el cuello uterino y su orificio externo, por donde debemos acceder al canal endocervical y, más tarde, a la cavidad endometrial con la ayuda del histeroscopio. La cavidad se distiende con gas CO2, con suero fisiológico o con Glicina. A continuación, se inspecciona el endometrio y se diagnostican las patologías encontradas.

Posteriormente, y si procede, se ejecuta la técnica quirúrgica indicada para tratar la patología, usando instrumentos mecánicos o con energía eléctrica monopolar o bipolar que se introducen por un canal paralelo al de la óptica usado.

El material extirpado o biopsiado se analiza para hacer el diagnóstico definitivo de la patología que se sospecha.

En la mayor parte de los casos, las histeroscopias pueden ser realizadas en régimen ambulatorio. En ese caso, tras una corta observación postoperatoria, la paciente es dada de alta con prescripción de analgésicos, en general, vial oral. No es una técnica quirúrgica que produzca excesivo dolor, siendo muy bien tolerada. En este sentido, es normal que se produzca un sangrado escaso, generalmente menor que una regla, durante uno o dos días.

La hospitalización raramente es necesaria. Se usa en caso de cirugías prolongadas que necesiten resecciones muy amplias o si se producen complicaciones, generalmente leves, que necesiten observación prolongada.

Riesgos de la histeroscopia

Aunque su aparición es poco habitual, como técnica invasiva que es, no está exenta de que surjan complicaciones. Estas pueden ser las siguientes:

  • Imposibilidad de realizarla.
  • Dolor.
  • Hemorragia.
  • Perforación uterina.
  • Desgarros cervicales.
  • Reacción vaga que consiste en la aparición de bradicardia con sensación de náuseas y de mareo, que en ocasiones precisa la administración de atropina.
  • Dolor en el hombro (Omalgia).
  • Raramente, infección de las trompas (salpingitis).

Como decíamos al principio, son complicaciones estadísticamente poco frecuentes.

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