Unidad de Patología Cervical

Unidad de Patología Cervical

La infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH) es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente, sobre todo en los primeros años tras el inicio de relaciones sexuales.

Las personas infectadas por VPH suelen desconocer dicha situación, lo que aumenta la probabilidad de contagio. Estadísticamente, el 80% de la población femenina tendrá contacto con el VPH en algún momento de su vida.

La mayor parte de quienes contraen el VPH se curarán de forma natural> en uno o dos años, sobre todo en edades inferiores a 25-30 años, pero si no desaparece, puede desarrollar lesiones que desemboquen en cáncer de cuello de útero.

Dra. Pilar Sanjuán Cárdenas
Ginecóloga. Responsable de la Unidad de Patología Cervical
Ginemed
Preguntas frecuentes
El experto responde

Desmontando mitos sobre la vacuna del VPH

¿Cuáles son los síntomas del VPH?

La gran mayoría de las infecciones por el VPH pasan desapercibidas pero cuando no se produce la curación natural, pueden aparecer manifestaciones clínicas concretas:

  • Verrugas genitales o anales: son tumores benignos que no llegan a malignizar y pueden aparecer semanas o meses después de tener contacto con el VPH.
  • Papilomas laríngeos (verrugas en la garganta) o papilomatosis respiratoria.
  • Lesiones precursoras del Cáncer de cuello uterino (displasias cervicales).
  • Cáncer de cuello uterino.

Otros tipos de cánceres menos frecuentes aunque más graves: de vulva, de vagina, de pene, de ano y de la cavidad orofaríngea (garganta).

¿Cómo se trasmite?

Los VPH llamados “genitales” (los que afectan la zona genital) fundamentalmente se transmiten por mantener relaciones sexuales (incluidas las orales y anales) pero hay un pequeño porcentaje que puede ser transmitido por fómites o por vía vertical (de la madre al hijo durante el parto).

No se transmiten por el aire ni por tocar objetos, sino que es necesario un contacto íntimo con la zona genital.

¿Cuáles son los factores de riesgo?
  • El principal está relacionado con la conducta sexual, como el número de compañeros sexuales que se hayan tenido, relaciones de riesgo y el más importante de todos, la edad de inicio de las relaciones sexuales por la inmadurez y debilidad del cuello uterino en estas etapas.
  • Las mujeres fumadoras tienen el doble de riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino si son VPH positivas.
  • Hay discrepancias en cuanto al uso de anticonceptivos hormonales orales y el riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino en mujeres con infección por VPH. Según los últimos estudios, el riesgo potencial aumenta con el tiempo de uso de anticonceptivos orales, reduciéndose una vez que se ha abandonado dicho tratamiento. El riesgo puede venir aumentado también porque con el uso de anticonceptivos hormonales se suele abandonar el uso del preservativo. De ahí la importancia del doble método (anticonceptivo hormonal combinado con un método de barrera como el preservativo) en chicas jóvenes y así minimizar el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual (entre ellas el VPH).
  • Otros factores de riesgo son las situaciones que conlleven alteraciones del sistema inmunitario (VIH o SIDA, enfermedades autoinmunes y tratamientos con corticoides u otros inmunosupresores), las infecciones genitales por Clamidias o Herpes Virus y la multiparidad.
¿Qué controles hay que realizarse?

Cuando el VPH produce alteraciones, estas se pueden observar en la citología, de ahí la importancia de revisiones periódicas para que en caso de producirse la infección y alteración de las células del cuello uterino podamos identificarlo lo antes posible para proceder convenientemente según el caso.

Recientemente se están instaurando programas de detección precoz del cáncer de cuello uterino donde a partir de ciertas edades se realiza directamente la detección del VPH para mejorar la especificidad que tiene la citología. Lo más recomendable sería realizar esta prueba cada 5 años a partir de los 30-35 años.

Las mujeres vacunadas también deberán realizarse controles periódicos.

Relación entre VPH y Cáncer

El cáncer de cérvix es aquel que afecta al cuello del útero, situado en la parte inferior del útero y encargado de conectarlo con la vagina.

Es el segundo tumor más incidente en España en mujeres menores de 35 años tras el de mama y el segundo más prevalente a nivel mundial.

Hay que tener en cuenta que todos los cánceres de cuello de útero son producidos por el VPH por lo que, si no existe infección, no se puede desarrollar.

Tratamientos para el VPH

Para la infección de VPH no existe tratamiento, de ahí la importancia de su prevención mediante la vacunación y el uso del preservativo (disminuye el riesgo de infección pero no protege completamente).

Podemos tratar las lesiones que produce:

  • Los condilomas (verrugas genitales) se pueden tratar mediante crioterapia (nitrógeno líquido), laserterapia, mediante cirugía o con medicamentos de uso tópico.
  • Las lesiones anómalas producidas por el VPH en el cuello de útero se pueden extirpar o realizar seguimiento más o menos estricto dependiendo de cada caso.
    Seguimiento: citologías, tipado del VPH, colposcopias, biopsias. Si la lesión no desaparece por sí sola durante un tiempo pertinente o aparecen lesiones severas, probablemente la mejor opción será eliminarlas para disminuir el riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino. Los procedimientos son relativamente muy sencillos y con muchas posibilidades de éxito.
    La colposcopia es una especie de microscopio con el que observamos el cuello del útero para poner en evidencia las lesiones producidas por el VPH que a simple vista no se ven y así poder biopsiarlas.
¿La vacuna sirve para todas?

Las vacunas contra el VPH se encargan de prevenir la infección y, por tanto, el posible desarrollo de cáncer de cuello de útero.

La vacunación es recomendable para todas las mujeres y a cualquier edad, ya que la respuesta natural a este no es de por vida. Es verdad que su mayor eficacia preventiva se da en mujeres que aún no son sexualmente activas, pero eso no quiere decir que no sean de suma importancia en el resto de las mujeres, sobre todo si no se tiene pareja estable, si se va a iniciar una nueva relación o si se ha tenido o se tiene el VPH.

Eficacia:

Actualmente disponemos de la vacuna Gardasil y Cervarix, capaces de proteger casi al 100% al paciente contra infecciones persistentes por los tipos VPH 16 y 18. Además, en aquellas mujeres que ya han padecido la infección, la vacuna puede reducir entre el 60-80% el riesgo de nuevas lesiones pos-tratamiento. Respecto a las verrugas genitales, Gardasil previene frente al 90% de ellas.

Reacciones adversas:

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) avalan su seguridad y su comercialización tras haber superado con éxito diferentes pruebas.

Por lo general, la queja más frecuente es la de dolor en la zona de inyección, por lo que no se le relaciona ninguna reacción adversa de tipo grave y mucho menos mortales o generadoras de enfermedades crónicas.

Más información en nuestro blog Ginemed

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